Antes de usar IA, pregúntese si realmente la necesita
Una idea que estoy incorporando al diseñar automatizaciones es que no todo problema necesita inteligencia artificial.
Si una respuesta puede obtenerse con una regla clara, una base de datos o una API, normalmente esa opción será más precisa y predecible.
La IA empieza a aportar valor cuando aparece ambigüedad: lenguaje natural, clasificación o interpretación.
Por eso muchas buenas soluciones terminan siendo híbridas: el LLM interpreta lo que necesita interpretación y los sistemas determinísticos se encargan de lo que debe ser exacto.
La pregunta útil no es «¿cómo uso IA aquí?», sino «¿qué tecnología resuelve mejor cada parte del problema?».
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